La obra se basa en el conocimiento situado: un saber es desarrollado y utilizado en un contexto específico, ligado a un lugar, una cultura, una experiencia o una comunidad determinada; en este caso, la de la autora. Explicar el punto de vista es imprescindible, ya que la neutralidad no existe y cada cual aborda la creación desde su propia realidad, condiciones e ideas.
El proyecto Harien Isla busca impulsar la reflexión a través de la creación. Por ello, las obras, las palabras y las preguntas pretenden situar al público frente al espejo, convertir la exposición en un espacio de pensamiento y propiciar que las personas visitantes compartan sus reflexiones a lo largo del recorrido.
Se quiere lanzar una invitación a activar una mirada propia, entretejiendo realidades complejas y situando en el centro el diálogo y la participación.