Pilar de Zubiaurre Aguirrezabal (Garai, 1884 - Ciudad de México, 1970) fue una intelectual, escritora, pianista y marchante de arte. Su padre, Valentín María de Zubiaurre, fue músico de la capilla del Palacio Real, razón por la cual se mudaron a Madrid cuando Pilar era una niña. A pesar de ser una base fundamental en la casa, quedó a la sombra de la fama de los hombres de la familia. Los hermanos pintores, Ramón y Valentín, padecían sordera, por lo que su hermana fue muy importante en sus trayectorias tanto personales como artísticas. Era Pilar quién realizaba los tratos de venta de las obras de arte, los trabajos de consultora y las gestiones para su ubicación en exposiciones internacionales.
Pilar Zubiaurre formó parte de la vida cultural de Madrid en las décadas de 1910-1920-1930. Mantuvo contactos con artistas e intelectuales de las generaciones del 98 y del 27, varios de los cuales acudían a los encuentros o festivales Sábados de Zubiaurre, que organizaba en el estudio de los hermanos.
En 1926, participó en la fundación del Lyceum Club Femenino de Madrid. Basado en modelos europeos, fue un lugar de encuentro para la cultura y la reflexión de las mujeres, y reunió a mujeres de diferentes ideologías, clases y profesiones. Durante años, Zubiaurre fue responsable del área de literatura, organizando conferencias y recitales. Además del Lyceum Club, Zubiaurre fue miembro del Consejo Supremo Feminista.
En 1938, debido a la guerra, tuvo que exiliarse en México con su marido Ricardo Gutiérrez, crítico de arte conocido como Juan de la Encina y director de Arte Moderno de Madrid, junto al hijo de ambos, Leopoldo. En México, escribió en la revista Euzko Deya una serie de artículos bajo el título Evocaciones, en los que muestra su nostalgia.
Falleció en México en 1970, en vísperas de volar a su país de origen. Posteriormente, la familia la trasladó a Garai, en cuyo cementerio yace, mirando al Anboto, tal como ella deseaba.
Siguiendo los pasos de su padre, Valentín de Zubiaurre Urionabarrenechea, compositor y profesor del Real Conservatorio de Música de Madrid, Pilar recibió formación pianística desde muy joven. El diploma y las fotografías reunidas en este espacio permiten seguir esa vinculación con la música a lo largo de diferentes etapas de su vida. Aunque no llegó a componer ninguna obra, el piano ocupó un lugar destacado en su trayectoria personal y fue retratada en numerosas ocasiones junto al instrumento.
Influenciada por el entorno familiar e imitando a sus hermanos mayores, Pilar también cultivó el dibujo desde la infancia. Estas obras, realizadas entre los diez y los quince años, reflejan sus primeras inquietudes artísticas y el aprendizaje que recibió de su hermano Valentín, a quien consideraba su maestro, tal y como ella misma dejó escrito en algunos de sus dibujos. Aunque nunca se dedicó profesionalmente a la pintura, desarrolló una afición por la técnica del repujado. Las obras realizadas mediante esta técnica fueron las únicas que llegó a exponer públicamente, dentro de una muestra colectiva.
Pilar de Zubiaurre desarrolló una intensa actividad como escritora y articulista. Publicó numerosos textos en periódicos y revistas, firmando con distintos seudónimos a lo largo de su vida. Entre ellos destacan los artículos aparecidos en “Bizkaitarra” bajo el nombre de Hulda de Garay y los publicados durante el exilio en “Euzko Deya: La voz de los vascos en México” como Landabarrenako Damia. En ellos abordó cuestiones relacionadas con la cultura, las costumbres y la sociedad vascas.
Durante la década de 1910, Pilar de Zubiaurre organizó las tertulias conocidas como «los sábados de los Zubiaurre». A estos encuentros acudían destacadas figuras de la vida cultural madrileña, entre ellas artistas, escritores e intelectuales. Las cartas, dedicatorias y retratos conservados testimonian las estrechas relaciones personales y profesionales que Pilar mantuvo con muchas de estas personalidades.
Pilar de Zubiaurre sirvió en numerosas ocasiones como modelo para las obras de sus hermanos, tanto en retratos como en otras composiciones. Estas representaciones reflejan los estrechos vínculos familiares y la admiración mutua que existía entre ellos. Pilar reunió además en un álbum recortes de prensa relacionados con las exposiciones de sus hermanos, una muestra de su constante implicación en la difusión y promoción de su obra.
Estas fotografías permiten recorrer la trayectoria vital de Pilar de Zubiaurre, desde la infancia hasta la edad adulta. La afición de sus hermanos por la fotografía y la conservación del archivo familiar han permitido reunir un amplio conjunto de imágenes que constituye un valioso testimonio de su vida y de su entorno.